Recordad, de nuevo, que los pelirrojos pueden resultar raros, extraños, leprechaunes que custodian un tesoro de monedas de oro, pero en realidad el tesoro es su hermana, hija, o… ¡madre! (se ha dado el caso)
De nuevo, una pelirroja de mis amores, en actitud coqueta. Mi amor crece por momentos.
Esta pájara sí que es una pecosa, y no la sobrevalorada de Perdidos… que también, ojo, también.

pelirrojas!!!!! weeee
A mi también me crece una cosa pero no precisamente el amor…
“Mi amor crece por momentos”…. ¿A qué le llamas amor?
La verdad sea dicha, la foto es de antología. La forma tan inocente y casual de enseñar el culo y esa cara de como quien no quiere la cosa se combinan perfectamente.