Skip to content


Coloraína, pt. 2

Recordad, de nuevo, que los pelirrojos pueden resultar raros, extraños, leprechaunes que custodian un tesoro de monedas de oro, pero en realidad el tesoro es su hermana, hija, o… ¡madre! (se ha dado el caso)

De nuevo, una pelirroja de mis amores, en actitud coqueta. Mi amor crece por momentos.

Esta pájara sí que es una pecosa, y no la sobrevalorada de Perdidos… que también, ojo, también.

Compártelo (si quieres, claro):
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Meneame
  • TwitThis

Posted in Anécdotas.

Tagged with , , , , , , , , .

Posts relacionados:

4 Responses

Stay in touch with the conversation, subscribe to the RSS feed for comments on this post.

  1. Flame says

    pelirrojas!!!!! weeee

  2. petecaun says

    A mi también me crece una cosa pero no precisamente el amor…

  3. Telendro says

    “Mi amor crece por momentos”…. ¿A qué le llamas amor? ;)

  4. Héctor says

    La verdad sea dicha, la foto es de antología. La forma tan inocente y casual de enseñar el culo y esa cara de como quien no quiere la cosa se combinan perfectamente.



Some HTML is OK

or, reply to this post via trackback.